jueves, 6 de mayo de 2010

Tíos meando (2 de 4). Os escucho mear

A veces, cuando espero mi turno en los servicios de cualquier lugar público, me gusta poner atención a los sonidos que me llegan desde el otro lado de la puerta: es una forma perversa de espiaros a placer sin que os deis cuenta. Me llegan los carraspeos al aclararos la garganta, algún aire que se os escape y el subir de vuestras cremalleras cuando habéis terminado de mear. Incluso puedo saber si os habéis lavado las manos o, por el contrario, habéis dejado el olor a verga impregnado en vuestros dedos.

Luego abandonáis el cubículo para cederme mi turno; entonces vuestros ojos se cruzan un momento con los míos, sin que podáis sospechar que he puesto tamaño a vuestras pollas, sólo prestando atención al ordinario sonido de vuestro chorro al estrellarse contra el fondo del wáter.















pissing men

3 comentarios:

  1. Anda qué no te ha cundido nada tu escapada temporal!.
    Ya pensé que te nos hubieras abandonado por algún camionero de tus últimas fotos pero veo que te te has dedicado a los retretes.
    ¡Qué recuerdos!
    Bienvenido, bienregregresado!
    Te hemos echado mucho, mucho de menos.
    Un beso lleno de todo.

    Tu guallabito quiere ser más malo que nunca.

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  2. Yo también me alegro mucho de verte, Arco.

    ¡Qué sería este blog sin tus comentarios!

    Un beso

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